sábado, 4 de diciembre de 2010

Parte 6.

-Bueno, tengo 20 años, estoy estudiando Psicología...primer año - él asentía - vine de Inglaterra, pero obviamente como se notará, nací en Argentina.
-Sí, eso lo supe desde el primer momento en el que me dijiste 'buenas noches' en el hotel - yo le sonreí - ah, esperá. ¿No tenes novio, no? - yo reí.
-No, no tengo.
-Ah...mejor - él me sonrió y yo le respondí.
-Quiero creer que vos no estás saliendo con quien todos te involucran.
-¿Y quien és?.
-Soledad Fandiño - dije. Él rió.
-Eso es totalmente falso - yo suspiré - para tu tranquilidad - rió.
-Y la verdad...me dá alivio saber que estas totalmente libre - reímos. El mozo nos trajo las bebidas y tomó nuestra orden.
-Enseguida - volvió a irse.
-¿Y vos? - bebí un poco de agua.
-Yo...bueno. Yo soy Gonzalo Higuaín, tengo 22 años, juego en el Real Madrid...
-Pero - le interrumpí - algo no tan obvio y que yo no sepa - él rió.
-Bueno. Tengo 3 hermanos; Nicolás, que es el mayor. Federico, que es el del medio y Lautaro que es el menor. Amo hacer lo que hago. Me gusta divertirme, salir con mis amigos, de vez en cuando desconectarme un poco de mi profesión y vivir la vida como cualquier otra persona olvidándome al menos una noche de lo que hago. Soy muy familiero; amo estar con mi familia. Ahora los extraño a morir. Voy muy poco a Argentina a visitarlos, pero al menos voy - yo reí - Mis padres; los mejores, Nancy y Jorge.
-Los mios Eduardo y Patricia - él asintió.
-Es bueno saberlo.
-Igualmente - reí. Nos trajeron nuestras órdenes y mientras comíamos, hablábamos. No sentía que estaba hablando con Gonzalo Higuaín; simplemente con Gonzalo. Él era muy divertido, me hacía reír mucho y era entretenido. Después de ahí, nos fuimos a tomar un helado. Parecíamos unos adolescentes hablando y ríendonos como un par de locos pero nunca me había sentido tan bien con alguien que no sean Joaquín y Camila, claro. Llegamos a mi casa cerca de la tarde y lo invité a pasar - esperame acá. Ya vengo - él asintió. Subí las escaleras y me puse algo más cómodo y bajé. Él miraba con detenimiento mis fotos con mi familia que tenía sobre la chimenea.
-Tenés una linda familia - me sonrió.
-Gracias - le respondí tambien sonríendole. Él salió al jardín y fuí atrás de él.
-Wow...lindo jardín - se acercó al borde de la piscina, se sacó las zapatillas y se sentó metiendo sus pies en el agua mientras yo lo observaba desde la puerta - ¡vení! no muerdo - yo reí y corrí a su lado e hice lo mismo. Los dos mirabamos hacia arriba. El sol estaba fuerte y hacía calor. De repente, sentí que me salpicaba agua en la cara. Abrí mis ojos y ví a Gonzalo ríendose de mi. Le tiré agua yo también y asi empezamos a jugar. Sin querer, él cayó a la piscina.
-¿Estás bien? - dije tentada de la risa.
-Sí, estoy bien. ¿Me ayudás? - me extendió su mano.
-Sé el viejo truco del '¿me ayudás?' y cuando te agarro la mano, me estirás y caigo con vos.
-No voy a hacer eso, encerio - dijo serio. Miré dudosamente su mano unos segundos y después la tome - creo que cambié del opinión - cuando quise soltarme él me estiró con fuerza y caí a la piscina con él mientras escuchaba sus carcajadas - ahora sí caíste - le tiré agua - ¡hey! - me tiró él también. Comenzamos a reir y a jugar como nenes chiquitos.
-¡AAAAAAAH! - comenzé a gritar.
-¿QUÉ PASA? - gritó Gonzalo desesperado.
-¡TENGO UN CALAMBRE! ¡AH, GONZALO SACAME! - me tomó en sus brazos y me sacó a la orilla.
-¿Adónde?.
-Acá, acá - le indiqué mi pierna y él comenzó a hacerme masajes.
-¿Te pasa? - preguntó mientras continuaba.
-Más o menos - él siguió - ahí, ahí - dije. Él me soltó.
-¿Te pasó?.
-Sí, gracias - le respondí.
-De nada. No vuelvas a asustarme así.
-Perdón - sonreí. Él se paró y cuando yo lo hice, me resvalé y él me sostuvo en sus brazos. Alzé mi vista y nuestros labios se estaban rozando. El deseo de querer besarlo se apoderaba de mí y no lo podía controlar. Pero no sé como, lo hice y me puse de pie - soy una inútil - negué con la cabeza.
-No importa - rió.
-Vení, entremos, te doy ropa seca - él entró detrás de mi cuando le dí una toalla y le traje un par de prendas de Joaquín que se habia olvidado - tomá - se las dí.
-Gracias, ¿adónde tenés el baño?.
-En el pasillo, al fondo a la izquierda - le indiqué.
-Gracias - se fué a cambiar y yo hice lo mismo. Salí antes que él y me senté en el living a pensar en ese momento en el que estuve a centímetros de besarlo. Pensaba en la sensación que recorría por mi cuerpo en ese instante, al tenerlo tan cerca. No diría que lo conozco a la perfección como para decir que estoy enamorada. Lo conozco hace 2 días. Sería totalmente estúpido decir una cosa así. Sali de mi tranze cuando lo ví volviendo hacia mí vestido con la ropa que le habia dado - ¿cómo estoy? - dió una vuelta completa. Yo reí.
-Me gusta, ¿y yo? - me paré e hice lo mismo que él.
-Hermosa - dijo. Sentí como un calor se apoderaba de mis mejillas. Él se fue acercando a mí hasta que quedamos muy cerca. Acarició una de mis mejillas y yo cerré los ojos cuando sentí la suavidad de su mano recorrerla. Sentí que sus dos manos tomaron con delicadeza mi rostro y fue acercando sus labios a los mios hasta encontrarlos. Me besó. Y fué uno de los besos más lindos que me dieron. Me besaba con delicadeza, como si yo fuera una pieza de porcelana que él no quería romper. Me brindaba seguridad en sus brazos. Sentí como bajó una de sus manos y me sostuvo la cintura mientras su otra mano seguía sobre mi mejilla. Yo rodeé mis brazos en su cuello, lo que lo obligó a bajar ambas manos sobre mi cintura. Cuando nos separamos, pegué mi frente contra la de él y nos sonreímos. Escondí, avergonzada, mi rostro en su pecho.

4 comentarios:

  1. Muy buena la historia, la cambiaste completamente cuando vi que tenias un capitulo nuevo y empeze a leer no entendia nada jajajjaa...pero quedo muy buenas!! :)

    ResponderEliminar
  2. Gracias chicas, me alegra que les haya gustado :D

    ResponderEliminar