sábado, 4 de diciembre de 2010

Parte 5.

-Hola, buenas noches - respondí a aquel saludo. Tenía a la estrella del Real Madrid, Gonzalo Higuaín frente a mis ojos. ¿Qué hacia en el hotel?.
-Em...estoy buscando a Lisandro Baez.
-Sí - dije buscando información sobre aquella persona que mencionaba el futbolista en mi computadora - ¿vas a subir o preferís que le avise que estas acá?.
-¿Podrías avisarle, por favor?.
-Como no - tomé el teléfono y llamé a la habitación del hombre al que él buscaba. Le avisé que tenia una visita y colgué - dice que baja en un minuto - le sonreí.
-Muchas gracias...- hizo una pausa buscando mi nombre hasta que lo encontró en la placa que tenía en mi hombro derecho - ...Victoria - me sonrió.
-Por nada, Gonzalo - él volteó y se sentó en uno de los sillones a esperar. No sé porque, pero la idea de tener a Gonzalo Higuaín a metros de mí, me inquietaba. Él era mi futbolista preferido a pesar de que mucho el fútbol no me gustaba. Me hacía la distraída pero notaba su fija mirada hacia mí. La persona a la que él venia a visitar, salió del ascensor.
-¡Gonza! - dijo abriendo sus brazos. Se acercó a él y lo abrazó - buenas noches - dijo desviando la vista hacia mí.
-Buenas noches - respondí. Ambos me sonrieron y yo les respondí. Hablaron un rato sobre cosas que yo desconocía y después, salieron de ahí. Alternaba turnos con otra chica, se llama Sabrina. Ella llegó y yo me fui. Eran las 23.00 y yo me iba hacia mi casa, pensando en ese momento en el que había visto a Gonzalo Higuaín, no podía evitar seguir sorprendida. Llegué a mi casa y me duché, comí algo y me fui directamente a dormir. Al día siguiente, temprano, volví a mi lugar de trabajo. Todos los días igual.
-Victoria - desvié mi vista al escuchar la voz de mi supervisor - quiero hablar con vos, por favor. Te veo en mi oficina - se fué y yo detrás de él. Entré y cerré la puerta.
-¿Si?.
-Sentate - me indico la silla y yo tomé asiento - sos muy buena en este trabajo, pero la verdad, no creo que seas la indicada.
-¿Me está echando? - me puse de pie.
-No. Te estoy pidiendo tu renuncia. Creo que debés buscar otro trabajo. Sos buena acá pero no te creo apta para esto - reí sínicamente.
-Ok, ¿quiere mi renuncia? la tiene - salí de ahí dando un portazo. No podía creerlo. Cuando salía, ví a Sabrina, tomando mi lugar.
-¿Qué pasó? - dijo ella observando mi furia.
-Me despidió - suspiré.
-¿Encerio? - asentí.
-Buena suerte, Sabri. Espero que dures más que yo - reí y me despedi de mi ex compañera de trabajo.
-Suerte para vos tambien, Vicky. En tus estudios y en todo.
-Gracias - le sonreí y salí de ahí. Me fui por el centro para comprar un par de cosas para mi casa y me estaba dirigiendo hacia ahí cuando me choqué con alguien - perdón - alzé mi vista...era Gonzalo.
-Hola - me sonrió.
-Hola - le respondí sonriendo. Bajé mi vista y seguí caminando.
-Hey, esperá - me tomó del brazo. Volteé a verlo - ¿querés ir a almorzar conmigo?.
-¿Qué? - reí. Gonzalo Higuaín invitandome a almorzar con él...a mí. Increíble.
-Sí - me sonrió.
-Ni siquiera me conoces y ¿me invitás a tomar algo?.
-Justamente para eso te invito; para conocerte. Me parecés una persona interesante - reí.
-¿Se supone que tengo que aceptar?.
-Si querés... - sonreí.
-Está bien, voy - él sonrió satisfactoriamente.
-Perfecto. ¿Querés que te acompañe a dejar esas bolsas?.
-Como quieras - él asintió.
-Allá esta mi auto - dijo señalando al otro lado de la calle - vamos - comenzamos a caminar hacia su lujoso auto negro. Él me abrió la puerta del acompañante.
-Gracias - entré.
-De nada - sonrió y la cerró. Rodeó el auto y entró del lado del conductor. Condujo hasta mi casa mientras yo le guiaba.
-Vuelvo enseguida - él asintió. Yo bajé, dejé las bolsas, me retoqué un poco y volví. Cuando entré, me sonrió.
-¿Lista? - asentí y nos fuimos a un restaurante muy lindo.
-Señor Higuaín, ¿como está hoy? - le dijo el encargado.
-Muy bien, Esteban - sonrió.
-Los llevo a su mesa. Acompáñenme por favor - seguimos a esa persona que nos llevó a una mesa mucho más apartada de las demás en un muy buen sector. Ambos tomamos asiento - ¿les traigo algo para tomar mientras ordenan?.
-Claro - dijo - ¿qué vas a tomar, Vicky? - ok, Gonzalo Higuaín acaba de llamarme por mi apodo. Esto no podía estar pasando - ¿Vicky? - repitió.
-¿Sí? - salí de mi tranze - ¿qué me decías? perdón - él rió.
-Te pregunté que vas a tomar.
-Ah si...eh...agua - sonreí al mozo.
-Está bien - anotó.
-¿Agua? ¡que aburrida sos! - me reí - a mi traeme...jugo de naranja.
-Enseguida vengo - dijo el mozo yendose.
-Ahora - se acomodó en su silla - hablame de vos. Yo lo miré, le sonreí y comenzé a hablar.

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