Hola chicas! :) antes que nada, muchas gracias a las que leen y comentan ♥ me alegra saber que no estoy escribiendo a la nada, asi que gracias por prenderse. ♥
Otra cosa que quería decir; me atraso subiendola porque hay días que no tengo inspiración o que tardo mucho en escribir y cuando me quiero dar cuenta se me hizo tarde y demás. También gracias por esperar a que la suba y tenerme paciencia :P.
En fin, eso, muchas gracias por prenderse y ahi ya expliqué porque a veces me atraso. Besos a todas y que sigan bien. :)
♥
sábado, 22 de enero de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
Parte 11.
Nos pasamos largo rato ríendonos en la piscina y jugando como si tuvieramos 6 años. La pasaba muy bien con él y me divertía. Se fué tarde, y fue lo mejor, pasar todo ese tiempo con él. Al día siguiente, sonó mi despertador, 9.30. Pensé que tal vez, ya que no estaba estudiando, necesitaría un empleo. ¡Ah! mis padres...van a querer matarme cuando sepan que ya no estudio. Así que lo primero que hice despues de cambiarme y desayunar, fue llamarlos...
-¿Hola?.
-¿Hola, mamá?.
-¡Vicky! ¡hija! ¿como estás? - era su voz entusiasmada.
-Hola, má. Muy bien, ¿ustedes?.
-¡Muy bien, tambien! ¿cómo te vá en la Universidad? te extrañamos.
-Yo también. Em...justamente de eso quería hablarte.
-Uh...¿que pasó?.
-Em...estoy como...algo así como...expulsada.
-¿¡QUÉ!? - gritó. Estoy en problemas - ¿¡CÓMO QUE EXPULSADA, VICTORIA!?.
-¿Podés dejar de gritar? - dije en tono calmado...antes de ponerme nerviosa yo también.
-¿¡TE DÁS UNA IDEA DE LO QUE NOS COSTÓ LLEVARTE A ESTUDIAR A ESPAÑA!? ¿¡ASI NOS PAGÁS!? - no, no puede dejar de gritar evidentemente.
-¡MAMÁ! ¡ESCUCHAME! - grité también. Ella se mantuvo en silencio - me perdí una charla, era muy importante, el profesor me citó y quiso jugar al padre conmigo. Me enojé, le dije un par de cosas y quedé afuera.
-Decime que no es encerio - dijo.
-Sí, es encerio.
-¿Y por qué te la perdiste?.
-Porque me dormí.
-¿Por?.
-¡Ai, mamá! ¡cansancio!.
-Hay algo más, Victoria. Te tuve 9 meses dentro de mí, y estas afuera desde hace 21 años. Sé que hay algo más con tan solo escucharte respirar. ¿Qué más pasó? - suspiré. Bueno...es mi madre, tiene que saberlo.
-Conocí a Gonzalo Higuaín y ahora soy su novia - lo dije directo y sin vueltas. Mi mamá no habló - ¿mamá? - no contestaba - ¡mamá!.
-¿¡ES ENCERIO!? - gritó.
-Dios, acá vamos de nuevo.
-¿¡ABANDONASTE TODO POR UN FUTBOLISTA!?.
-¡NO FUE POR ÉL, MAMÁ! - sí lo fue - tengo que tener carácter. La psicología no era lo que me convensía del todo. Ahora estoy yendo a buscar un trabajo en una buena compañía. Voy a buscar algo que me interese de verdad y que ame dedicarme a eso.
-Estoy muy decepcionada de vos, Victoria.
-Perdón, pero es lo que voy a hacer. No sabés lo agradecida que estoy con vos y con papá por haberme traído a España y sé que te estoy decepcionando porque no me trajeron para que dejara de estudiar, pero ahora sé lo que de verdad quiero. Gracias, mamá. Te llamo despues - colgué. Ahora me siento mucho más valiente. Agarré mi celular y salí de mi casa. Iba manejando y me llamó Gonzalo.
-¡Hola, mi amor! - dijo de buen humor.
-Hola, lindo, ¡buen día!.
-Buen día para vos tambien, hermosa. ¿Cómo estás?.
-Muy bien, ¿y vos?.
-Yo estoy en un descanso, en la práctica.
-¡Ah! suerte.
-Gracias, hermosa. ¿Vos que hacés?.
-Yo...voy yendo a buscar trabajo.
-¿Ah sí?.
-Sí. No me voy a quedar sin hacer nada en casa.
-Me parece bien - rió - hablamos más tarde, ¿si?.
-Dale - sonreí.
-Te quiero. Hablamos.
-Bueno, yo también. Chau - colgamos y seguí mi camino. Llegué a una empresa administrativa, muy grande. Me bajé y fui al mostrador.
-Hola, buenos días - dije cordialmente.
-Hola, que tal, ¿qué se le ofrece? - dijo una chica muy amable.
-Muy bien, gracias. Vengo a obtener una entrevista para algún puesto en esta compañía.
-¡Como no! ¿quiere pasar ahora? hemos iniciado la entrevista hace algunos minutos - me sonrió y se puso de pie.
-¡Por favor!.
-Acompáñeme - la seguí por las escaleras hasta una oficina. Era un lugar muy grande, muy sofisticado. Me abrió la puerta y entré - tome asiento. Ya voy a llamar al jefe - me volvió a sonreír.
-Muchas gracias - me senté enfrente del escritorio y observaba con asombro lo impecable del lugar. Pasaron unos minutos y entró un hombre alto, joven, de ojos claros, muy buen mozo.
-Buenos días, soy Bautista Domenech - cerró la puerta tras él. Me puse de pie y tomé su mano.
-Mucho gusto, Victoria Rios - estrechamos nuestras manos y volví a sentarme cuando él lo hizo.
-El gusto es mio, Victoria - sonrió. Tenía acento Argentino, eso quizá me hacía sentir más segura.Yo le devolví la sonrisa - bueno...a ver - acomodó un par de papeles sobre su escritorio y suspiró. Después desvió su mirada y me sonrió - estoy sin secretaria, justo - rió - me abandonó después de haber trabajado casi 3 años conmigo.
-Que mal - dije. No quería quedarme callada.
-Si, muy mal.
-Disculpe el atrevimiento...
-Tuteame - me interrumpió y reímos - no soy tan viejo todavía.
-Ok, esta bien. Justamente eso quería preguntar - sonreí.
-Tengo 26 años, es la empresa de mi padre y trabajo acá hace 4 años - sonrió.
-¡Que bien!.
-Si - rió - ¿vos estudiás?.
-No, no. Lo dejé. Problemas con el profesor - suspiré.
-Los profesores che - reí - ¿de qué parte de Argentina sos, Victoria?.
-De Buenos Aires, Capital.
-¡Yo tambien! que casualidad. Tus estudios te trajeron a España, ¿no?.
-Si, exactamente - sonreí. Así nos la pasamos hablando por más de 20 minutos, conociendonos; yo a mi nuevo jefe y él a su nueva secretaria. Parecía ser una buena persona y me hacía sentir segura.
-Bueno, srta. Rios - se puso de pie y yo tambien - la veo mañana a las 7, ¿le parece?.
-Cómo no, sr. Domenech, acá voy a estar - sonreímos y estrechamos nuestras manos.
-Hasta mañana - dijo parándose en la puerta.
-Hasta mañana - le respondí el saludo y me fuí de ahi satisfecha. Pagaba muy bien y el lugar era increíblemente grande. Gente entraba y salia de sus oficinas, arriba habían barandas de cristal, y muchas oficinas más. Era muy grande y todos eran muy unidos por lo que se veía a simple vista.
-La veo mañana, srta. Victoria - me dijo con una gran sonrisa la secretaria de entrada.
-Hasta mañana - respondí con una sonrisa también y salí de esa inmensa empresa. Llegué a mi casa, me cambié, y ví que tenía dos mensajes en la contestadora; "Vicky! no te olvides que en Argentina dejaste a tus dos mejores amigos. Llamanos, desaparecida. Te queremos!." era de Camila, que bien me hizo escucharla. "Hija, llamanos ni bien escuches este mensaje. Tu papá y yo queremos hablarte. Muchos besos." oh no. Tomé el teléfono y los llamé a ellos primero. No quiero imaginarme que tendrán para decirme.
-¿Hola?.
-¿Hola, mamá?.
-¡Vicky! ¡hija! ¿como estás? - era su voz entusiasmada.
-Hola, má. Muy bien, ¿ustedes?.
-¡Muy bien, tambien! ¿cómo te vá en la Universidad? te extrañamos.
-Yo también. Em...justamente de eso quería hablarte.
-Uh...¿que pasó?.
-Em...estoy como...algo así como...expulsada.
-¿¡QUÉ!? - gritó. Estoy en problemas - ¿¡CÓMO QUE EXPULSADA, VICTORIA!?.
-¿Podés dejar de gritar? - dije en tono calmado...antes de ponerme nerviosa yo también.
-¿¡TE DÁS UNA IDEA DE LO QUE NOS COSTÓ LLEVARTE A ESTUDIAR A ESPAÑA!? ¿¡ASI NOS PAGÁS!? - no, no puede dejar de gritar evidentemente.
-¡MAMÁ! ¡ESCUCHAME! - grité también. Ella se mantuvo en silencio - me perdí una charla, era muy importante, el profesor me citó y quiso jugar al padre conmigo. Me enojé, le dije un par de cosas y quedé afuera.
-Decime que no es encerio - dijo.
-Sí, es encerio.
-¿Y por qué te la perdiste?.
-Porque me dormí.
-¿Por?.
-¡Ai, mamá! ¡cansancio!.
-Hay algo más, Victoria. Te tuve 9 meses dentro de mí, y estas afuera desde hace 21 años. Sé que hay algo más con tan solo escucharte respirar. ¿Qué más pasó? - suspiré. Bueno...es mi madre, tiene que saberlo.
-Conocí a Gonzalo Higuaín y ahora soy su novia - lo dije directo y sin vueltas. Mi mamá no habló - ¿mamá? - no contestaba - ¡mamá!.
-¿¡ES ENCERIO!? - gritó.
-Dios, acá vamos de nuevo.
-¿¡ABANDONASTE TODO POR UN FUTBOLISTA!?.
-¡NO FUE POR ÉL, MAMÁ! - sí lo fue - tengo que tener carácter. La psicología no era lo que me convensía del todo. Ahora estoy yendo a buscar un trabajo en una buena compañía. Voy a buscar algo que me interese de verdad y que ame dedicarme a eso.
-Estoy muy decepcionada de vos, Victoria.
-Perdón, pero es lo que voy a hacer. No sabés lo agradecida que estoy con vos y con papá por haberme traído a España y sé que te estoy decepcionando porque no me trajeron para que dejara de estudiar, pero ahora sé lo que de verdad quiero. Gracias, mamá. Te llamo despues - colgué. Ahora me siento mucho más valiente. Agarré mi celular y salí de mi casa. Iba manejando y me llamó Gonzalo.
-¡Hola, mi amor! - dijo de buen humor.
-Hola, lindo, ¡buen día!.
-Buen día para vos tambien, hermosa. ¿Cómo estás?.
-Muy bien, ¿y vos?.
-Yo estoy en un descanso, en la práctica.
-¡Ah! suerte.
-Gracias, hermosa. ¿Vos que hacés?.
-Yo...voy yendo a buscar trabajo.
-¿Ah sí?.
-Sí. No me voy a quedar sin hacer nada en casa.
-Me parece bien - rió - hablamos más tarde, ¿si?.
-Dale - sonreí.
-Te quiero. Hablamos.
-Bueno, yo también. Chau - colgamos y seguí mi camino. Llegué a una empresa administrativa, muy grande. Me bajé y fui al mostrador.
-Hola, buenos días - dije cordialmente.
-Hola, que tal, ¿qué se le ofrece? - dijo una chica muy amable.
-Muy bien, gracias. Vengo a obtener una entrevista para algún puesto en esta compañía.
-¡Como no! ¿quiere pasar ahora? hemos iniciado la entrevista hace algunos minutos - me sonrió y se puso de pie.
-¡Por favor!.
-Acompáñeme - la seguí por las escaleras hasta una oficina. Era un lugar muy grande, muy sofisticado. Me abrió la puerta y entré - tome asiento. Ya voy a llamar al jefe - me volvió a sonreír.
-Muchas gracias - me senté enfrente del escritorio y observaba con asombro lo impecable del lugar. Pasaron unos minutos y entró un hombre alto, joven, de ojos claros, muy buen mozo.
-Buenos días, soy Bautista Domenech - cerró la puerta tras él. Me puse de pie y tomé su mano.
-Mucho gusto, Victoria Rios - estrechamos nuestras manos y volví a sentarme cuando él lo hizo.
-El gusto es mio, Victoria - sonrió. Tenía acento Argentino, eso quizá me hacía sentir más segura.Yo le devolví la sonrisa - bueno...a ver - acomodó un par de papeles sobre su escritorio y suspiró. Después desvió su mirada y me sonrió - estoy sin secretaria, justo - rió - me abandonó después de haber trabajado casi 3 años conmigo.
-Que mal - dije. No quería quedarme callada.
-Si, muy mal.
-Disculpe el atrevimiento...
-Tuteame - me interrumpió y reímos - no soy tan viejo todavía.
-Ok, esta bien. Justamente eso quería preguntar - sonreí.
-Tengo 26 años, es la empresa de mi padre y trabajo acá hace 4 años - sonrió.
-¡Que bien!.
-Si - rió - ¿vos estudiás?.
-No, no. Lo dejé. Problemas con el profesor - suspiré.
-Los profesores che - reí - ¿de qué parte de Argentina sos, Victoria?.
-De Buenos Aires, Capital.
-¡Yo tambien! que casualidad. Tus estudios te trajeron a España, ¿no?.
-Si, exactamente - sonreí. Así nos la pasamos hablando por más de 20 minutos, conociendonos; yo a mi nuevo jefe y él a su nueva secretaria. Parecía ser una buena persona y me hacía sentir segura.
-Bueno, srta. Rios - se puso de pie y yo tambien - la veo mañana a las 7, ¿le parece?.
-Cómo no, sr. Domenech, acá voy a estar - sonreímos y estrechamos nuestras manos.
-Hasta mañana - dijo parándose en la puerta.
-Hasta mañana - le respondí el saludo y me fuí de ahi satisfecha. Pagaba muy bien y el lugar era increíblemente grande. Gente entraba y salia de sus oficinas, arriba habían barandas de cristal, y muchas oficinas más. Era muy grande y todos eran muy unidos por lo que se veía a simple vista.
-La veo mañana, srta. Victoria - me dijo con una gran sonrisa la secretaria de entrada.
-Hasta mañana - respondí con una sonrisa también y salí de esa inmensa empresa. Llegué a mi casa, me cambié, y ví que tenía dos mensajes en la contestadora; "Vicky! no te olvides que en Argentina dejaste a tus dos mejores amigos. Llamanos, desaparecida. Te queremos!." era de Camila, que bien me hizo escucharla. "Hija, llamanos ni bien escuches este mensaje. Tu papá y yo queremos hablarte. Muchos besos." oh no. Tomé el teléfono y los llamé a ellos primero. No quiero imaginarme que tendrán para decirme.
lunes, 17 de enero de 2011
Parte 10.
Tenía tanto cansancio encima que antes de comer, en mi mente corría dormir. Asi que lo hice; me dormí en el sillón con la televisión prendida y los ruidos de las sartenes y cubiertos en la cocina que hacía Gonzalo. Cuando me desperté, él ya no estaba, pero en la mesa de café enfrente mío, habia una nota de él; "Te ví durmiendo tan plácidamente que no quise despertarte. Cociné, te lo dejé en el microondas. Despues me decís que pensás. Te llamo a la noche. Gonzalo". Sonreí y tomé mi celular para mirar la hora: 17.00. Me levanté corriendo, me cambié y volví a la Universidad. Todos ya estaban saliendo.
-Llegaste tarde - dijo Marco acercándose a mi y sonríendome.
-No puedo creerlo - hundí mis manos en mi cabello y suspiré - me dormí.
-Srta. Rios, quisiera hablar con usted, por favor - el profesor me hizo seña desde la puerta.
-Suerte - Marco besó mi mejilla y me sonrió. Le devolví la sonrisa y aceleré mi paso hacia el profesor.
-Entra - se hizo a un lado y pasé. Acerqué una silla enfrente de su escritorio y él se sentó y me miró fijamente - ¿por qué no asistió a la charla de hoy? fue una muy importante para su formación como Psicóloga.
-Lo sé, estoy segura, pero...em...me dormí.
-¿Se ha dormido? - yo asentí - quiero recordarle que ya no está en la secundaria. No puede ponerme esa excusa. Si de verdad quiere formarse como una Psicóloga, debería....
-¿Sabe qué? - me puse de pie - ya no. Pero muchas gracias por su preocupación. Creo que soy mayor para saber qué quiero hacer con mi vida y honestamente, usted no es mi padre. Y creo que no quiero hacer esto. Asi que...gracias por su preocupación, pero no creo que me vuelva a ver por acá. Buenas tardes - salí de la oficina dando un portazo. Me cansé de los sermones. Y amé el valor que tuve para enfrentarlo de esa manera. Llegué a mi casa y comí algo, tenía hambre. Wow, Gonzalo era buen cocinero despues de todo. ¡Oh si! Gonzalo...debió haberme estado llamado y no llevé mi celular. Fui a buscarlo y era así; tenía 5 llamadas perdidas...de él. Tomé el teléfono y lo llame.
-Al fin - contestó aliviado.
-Perdón. Me dormí. Me levanté a las 5, fui a la Universidad y algo así como que renuncié - él rió.
-¿Encerio?.
-Ajam - dije mientras comía.
-¿Ya probaste mi comida? ¿te gustó?.
-¡Sos bueno! creo que te subestimé.
-Tendrías que aprender a no hacerlo - reímos - ¿querés que vaya para allá?.
-Sí - contesté con un tono un poco alegre.
-Ok, ya voy. Nos vemos - colgamos. Me fui a dar un baño, me cambié, y me preparé para esperarlo mientras miraba la televisión. Cuando al fin, tocó timbre. Fuí a abrirle con una alegría que no sé de donde la saqué. Él me sonrió de oreja a oreja y yo lo abrazé.
-¿Te sentis más libre sin la carga de la Universidad? - yo no dejaba de abrazarlo y él tampoco, así que ibamos caminando abrazados y él cerró la puerta con su pie. Llegamos al sofá y caímos, él encima mío, su respiración chocando con la mia, millones de sensaciones corriendo por mi cuerpo.
-Sí, mucho más libre - enrrollé mis brazos en su cuello y él me sonrió y me besó. Amaba besarlo, porque lo hacía delicadamente, como si yo fuera una pieza de porcelana que él no queria romper. Me abrazó la cintura y caímos en el piso, pero él abajo mio.
-Sos hermosa ¿sabías? - me dio un beso corto - no sé que es esto que siento cuando estoy con vos.
-Si te vas a poner tierno, hacelo cuando esteemos parados - él rió y me dio otro beso. Me paré y estiré sus manos para que se parara también. Me abrazó la cintura y volvió a besarme.
-Me encanta besarte, me encanta abrazarte - escondió su rostro en mi hombro - me encanta tu perfume, me encanta que seas tan delicada - me acariciaba los brazos con suavidad de arriba abajo - me encantás - besó mi cuello y eso me debilitaba. Tomé su rostro con mis dos manos y lo hice mirarme fijamente.
-Necesito que me digas que somos - él sonrió.
-Sos mi novia, me quiero casar con vos - me besó la nariz. Me dió gracia y comenzé a reírme - ¿de qué te reís?.
-De tu beso en la nariz - solté una carcajada. Él rió a mi par y me abrazó.
-¿Qué me decís? - me hablaba en el oído con una voz suave.
-¿Qué? - le dije ríendo. Él se separó de mí y me miró fijamente.
-Vení - me agarró de la mano y me llevó atrás a la piscina - tomá aire.
-¿Qué...? - cuando quise raccionar ya se había tirado a la piscina agarrando mi mano y yo caí detrás de él - ¡me mojaste!.
-No, ¿qué te hace pensar eso? solo estas en una piscina llega de agua, ¿por qué te mojarías? - dijo en tono sarcástico. Reí y le tiré agua - ¡no hagas eso!.
-Tarde - seguí tirándole agua hasta que se acercó a mí y me agarró de las muñecas.
-No me tires agua - reí y él me sonrió - ahora, ¿te puedo decir algo? ¿o vas a seguir pretendiendo que tenés 5 años?.
-Callate, Gonzalo - él rió - decime, quiero saber - él me miró fijamente, sus ojos brillaban con el reflejo de los reflectores que chocaban contra el agua cristalizada de la piscina.
-Bueno, no nos conocemos hace mucho y sé que no te gusta que yo sea muy apurado con lo que diga o haga, pero tengo esa necesidad de saber que estás conmigo y que eso es impedimiento para que alguien se te acerque - yo sonreí - quiero que seas la chica que lleve a conocer a mis padres, a mis hermanos, quiero que seas del entorno Higuaín - yo reí.
-No me vas pedir que me case con vos ¿o no? - él rió.
-No, por ahora... - me acarició la mejilla y yo sentí un calor apoderarse de ellas - quiero que seas mi novia, ¿qué me decis? - yo le sonreí mostrando toda la alegría que me causaba que me estee preguntando eso. Y asentí, diciendo 'si, si' mientras seguía haciéndolo. Él me sonrió satisfecho con mi respuesta y me besó como si fuera que el mundo se acabara después. Y yo lo seguí como si despues de eso, mi corazón fuera a detenerse.
-Llegaste tarde - dijo Marco acercándose a mi y sonríendome.
-No puedo creerlo - hundí mis manos en mi cabello y suspiré - me dormí.
-Srta. Rios, quisiera hablar con usted, por favor - el profesor me hizo seña desde la puerta.
-Suerte - Marco besó mi mejilla y me sonrió. Le devolví la sonrisa y aceleré mi paso hacia el profesor.
-Entra - se hizo a un lado y pasé. Acerqué una silla enfrente de su escritorio y él se sentó y me miró fijamente - ¿por qué no asistió a la charla de hoy? fue una muy importante para su formación como Psicóloga.
-Lo sé, estoy segura, pero...em...me dormí.
-¿Se ha dormido? - yo asentí - quiero recordarle que ya no está en la secundaria. No puede ponerme esa excusa. Si de verdad quiere formarse como una Psicóloga, debería....
-¿Sabe qué? - me puse de pie - ya no. Pero muchas gracias por su preocupación. Creo que soy mayor para saber qué quiero hacer con mi vida y honestamente, usted no es mi padre. Y creo que no quiero hacer esto. Asi que...gracias por su preocupación, pero no creo que me vuelva a ver por acá. Buenas tardes - salí de la oficina dando un portazo. Me cansé de los sermones. Y amé el valor que tuve para enfrentarlo de esa manera. Llegué a mi casa y comí algo, tenía hambre. Wow, Gonzalo era buen cocinero despues de todo. ¡Oh si! Gonzalo...debió haberme estado llamado y no llevé mi celular. Fui a buscarlo y era así; tenía 5 llamadas perdidas...de él. Tomé el teléfono y lo llame.
-Al fin - contestó aliviado.
-Perdón. Me dormí. Me levanté a las 5, fui a la Universidad y algo así como que renuncié - él rió.
-¿Encerio?.
-Ajam - dije mientras comía.
-¿Ya probaste mi comida? ¿te gustó?.
-¡Sos bueno! creo que te subestimé.
-Tendrías que aprender a no hacerlo - reímos - ¿querés que vaya para allá?.
-Sí - contesté con un tono un poco alegre.
-Ok, ya voy. Nos vemos - colgamos. Me fui a dar un baño, me cambié, y me preparé para esperarlo mientras miraba la televisión. Cuando al fin, tocó timbre. Fuí a abrirle con una alegría que no sé de donde la saqué. Él me sonrió de oreja a oreja y yo lo abrazé.
-¿Te sentis más libre sin la carga de la Universidad? - yo no dejaba de abrazarlo y él tampoco, así que ibamos caminando abrazados y él cerró la puerta con su pie. Llegamos al sofá y caímos, él encima mío, su respiración chocando con la mia, millones de sensaciones corriendo por mi cuerpo.
-Sí, mucho más libre - enrrollé mis brazos en su cuello y él me sonrió y me besó. Amaba besarlo, porque lo hacía delicadamente, como si yo fuera una pieza de porcelana que él no queria romper. Me abrazó la cintura y caímos en el piso, pero él abajo mio.
-Sos hermosa ¿sabías? - me dio un beso corto - no sé que es esto que siento cuando estoy con vos.
-Si te vas a poner tierno, hacelo cuando esteemos parados - él rió y me dio otro beso. Me paré y estiré sus manos para que se parara también. Me abrazó la cintura y volvió a besarme.
-Me encanta besarte, me encanta abrazarte - escondió su rostro en mi hombro - me encanta tu perfume, me encanta que seas tan delicada - me acariciaba los brazos con suavidad de arriba abajo - me encantás - besó mi cuello y eso me debilitaba. Tomé su rostro con mis dos manos y lo hice mirarme fijamente.
-Necesito que me digas que somos - él sonrió.
-Sos mi novia, me quiero casar con vos - me besó la nariz. Me dió gracia y comenzé a reírme - ¿de qué te reís?.
-De tu beso en la nariz - solté una carcajada. Él rió a mi par y me abrazó.
-¿Qué me decís? - me hablaba en el oído con una voz suave.
-¿Qué? - le dije ríendo. Él se separó de mí y me miró fijamente.
-Vení - me agarró de la mano y me llevó atrás a la piscina - tomá aire.
-¿Qué...? - cuando quise raccionar ya se había tirado a la piscina agarrando mi mano y yo caí detrás de él - ¡me mojaste!.
-No, ¿qué te hace pensar eso? solo estas en una piscina llega de agua, ¿por qué te mojarías? - dijo en tono sarcástico. Reí y le tiré agua - ¡no hagas eso!.
-Tarde - seguí tirándole agua hasta que se acercó a mí y me agarró de las muñecas.
-No me tires agua - reí y él me sonrió - ahora, ¿te puedo decir algo? ¿o vas a seguir pretendiendo que tenés 5 años?.
-Callate, Gonzalo - él rió - decime, quiero saber - él me miró fijamente, sus ojos brillaban con el reflejo de los reflectores que chocaban contra el agua cristalizada de la piscina.
-Bueno, no nos conocemos hace mucho y sé que no te gusta que yo sea muy apurado con lo que diga o haga, pero tengo esa necesidad de saber que estás conmigo y que eso es impedimiento para que alguien se te acerque - yo sonreí - quiero que seas la chica que lleve a conocer a mis padres, a mis hermanos, quiero que seas del entorno Higuaín - yo reí.
-No me vas pedir que me case con vos ¿o no? - él rió.
-No, por ahora... - me acarició la mejilla y yo sentí un calor apoderarse de ellas - quiero que seas mi novia, ¿qué me decis? - yo le sonreí mostrando toda la alegría que me causaba que me estee preguntando eso. Y asentí, diciendo 'si, si' mientras seguía haciéndolo. Él me sonrió satisfecho con mi respuesta y me besó como si fuera que el mundo se acabara después. Y yo lo seguí como si despues de eso, mi corazón fuera a detenerse.
domingo, 16 de enero de 2011
Parte 9.
9.30 marcaba mi despertador, sonando y anunciando un nuevo día. A las 10.15 tenía que estar en la Universidad. Iba a ser un día largo. Me cambié, desayuné y salí de mi casa cuando para mi sorpresa...
-Buenos días - bajaba Gonzalo de su auto y se acercaba a saludarme con un beso en la mejilla.
-¿Qué hacés acá? - dije sorprendida. Él rió.
-Sólo decí que te molesta que estee acá para llevarte a la Universidad - yo le sonreí.
-No me molesta - él sonrió a mi par.
-Entonces vamos, señorita - extendió su mano, yo mordí mi labio inferior y lo miré. Él me sonrió y agarré su mano. Me abrió la puerta de su auto y nos encaminamos a la facultad. - Me gustaría conocer a tu nuevo amigo - dijo de repente. Yo reí - ¿Qué?.
-Nada, nada - dejé de reírme - ¿por qué lo querés conocer?.
-¿Por qué no puedo conocerlo?.
-No dije que no podés.
-¿Entonces? - reí de nuevo.
-Nada, lo vas a conocer.
-Geniaaaaaal - alargó la 'a' y yo esbozé una sonrisa. Llegamos a la Universidad y antes de bajarnos, demostré inquietud - ¿qué pasa?.
-No te olvides que no dejás de ser Gonzalo Higuaín; ¿no creés que se van a enloquecer todos al verte?.
-No importa, mis ganas por conocer a tu amigo ganan a las posibilidades de morir ahí que tengo - yo reí y él bajó del auto. Mala idea. Yo también bajé. Él se acercó a mi y me extendió su mano.
-Esto es ridículo - exclamé - no necesito que me acompañes hasta el aula. No sos mi papá y además creo que soy lo suficientemente grande para manejarme por mis medios - él rió.
-Quiero marcar territorio - tomó mi mano.
-¿Marcar territorio? - arqueé una ceja. Él comenzó a caminar ignorando lo que dije. A medida que ibamos caminando, todos nos miraban con asombro. Rogaba por el hecho de que Marco no estuviera en los pasillos...pero mi suerte no me acompañó.
-¡Vicky! - exclamó con una sonrisa, pero se le borró cuando me vió de la mano de Gonzalo.
-Hola, Marco - solté a Gonzalo casi a la fuerza y besé su mejilla.
-Así que vos sos Marco - dijo Gonzalo. Lo miré con toda la furia del mundo.
-Sí, soy yo. Vaya, Gonzalo Higuaín aquí, increíble. Causas revoluciones, Vicky - rió. Gonzalo lo miró totalmente serio.
-Em....tenés que irte, ¿no, Gon? - él lo miró una vez más.
-Sí, es verdad - desvió su mirada hacia mí y me sonrió - te veo despues. Paso a buscarte.
-Puedo irme sola.
-No creo - contra atacó - vengo más tarde - me besó como si fueramos pareja y quedamos unos minutos así - chau, hermosa - me sonrió y se fue.
-Gonzalo Higuaín, no me habias dicho que salías con la estrella del Real Madrid - dijo Marco asombrado.
-No salgo con él - suspiré.
-Ah, entonces deberías sentirte afortunada de que Gonzalo te haya besado.
-Se cree mi novio, pero es un...amigo.
-Está bien - él rió. Creo que nunca pasé tanta verguenza como esa mañana. Con Marco nos dirijimos a nuestras clases y de una a otra, y otra y otra, ya saben como es. Salimos a las 13.00, estaba exhausta y tenía hambre. Gonzalo no había llegado todavía - ¿te llevo? - Marco apareció detrás mio.
-Em... - si aceptaba, Gonzalo se enojaría. Si no, Marco se ofendería, ¿qué hago?.
-Vamos, te encuentras cansada, hace calor, no creo que tu novio...digo...Gonzalo se ofenda - lo miré y le sonreí.
-Está bien - él me sonrió. Lo seguí hasta su auto y me llevó hasta casa - ¡muchas gracias, Marco! te veo esta tarde.
-Que así sea. Por nada, Vicky - sonrió.
-Hasta pronto.
-Adiós - cerré la puerta del auto y entré a mi casa. Fuí a cambiarme y cuando fui a la cocina, mi celular comenzó a vibrar.
-¿Hola?.
-¿Se puede saber adonde estás? - y sí, ¿quién mas podría haber sido?.
-Estoy en casa, me trajo Marco.
-Vale avisar, Victoria. Voy para allá - cortó. Esto se está yendo de las manos, ¿se cree mi novio o algo asi?. Pasaron 10 minutos y Gonzalo ya tocaba el timbre de mi casa, le abrí y me miró con mucha furia - ¿por qué te viniste con él? - me di vuelta y volví a la cocina. Él entró y cerró la puerta.
-Gonzalo, no te creas mi novio porque no lo sos. Podemos ser amigos, lo que quieras. Pero novio mío no sos. ¿Cómo vas a estar cuestionandome que vine con mi compañero? ¿qué derecho te dá de haberlo mirado tan mal asi como esta mañana? ¿sólo porque sos jugador del Real Madrid crees que podes pasar por encima a todos? sabelo que no.
-¿Qué te pasa?.
-¡No! ¡que te pasa a vos!. Yo me cansé, esto me colmó. No sé, agradezco que seas tan amable y que estees cerca mio y que quieras ser mi amigo, todo lindo. Ahora, no sé quien te dijo que podías actuar como actuas. Pensé que eras diferente pero parece que sos tan superficial como todos.
-Ah bueno - rió sínicamente.
-¿Qué?.
-Mirá, no fue mi intención mirarlo mal a ese chico ni tampoco controlarte, pido disculpas. No va a volver a pasar.
-Espero.
-Pero no te lo voy a regalar tan fácil.
-¿Cómo? ¿regalarme? ¿te pensás que soy tuya o algo así? no soy un objeto, Gonzalo.
-Ya lo sé pero no voy a dejar que te enamore, no antes que yo.
-Bue - reí. Él se acercó a mí y me agarró de la cintura.
-Vas a estar conmigo - me miró fijamente. Yo me solté de él.
-Tengo que comer y regresar a la Universidad.
-Vamos - se fué hasta la puerta.
-¿No sabés que es cocinar en casa? no quiero salir. Hace calor y estoy fastidiada.
-Bueno, andá a refrescarte - volvió a la cocina - yo te cocino - lo miré. Él me sonrió y yo le devolví la sonrisa.
-Sorprendeme - me alejé.
-¡Lo voy a hacer! - yo reí y me fui a tirar al sillón a mirar la televisión. Todavía no puedo creer que esto estee pasando.
-Buenos días - bajaba Gonzalo de su auto y se acercaba a saludarme con un beso en la mejilla.
-¿Qué hacés acá? - dije sorprendida. Él rió.
-Sólo decí que te molesta que estee acá para llevarte a la Universidad - yo le sonreí.
-No me molesta - él sonrió a mi par.
-Entonces vamos, señorita - extendió su mano, yo mordí mi labio inferior y lo miré. Él me sonrió y agarré su mano. Me abrió la puerta de su auto y nos encaminamos a la facultad. - Me gustaría conocer a tu nuevo amigo - dijo de repente. Yo reí - ¿Qué?.
-Nada, nada - dejé de reírme - ¿por qué lo querés conocer?.
-¿Por qué no puedo conocerlo?.
-No dije que no podés.
-¿Entonces? - reí de nuevo.
-Nada, lo vas a conocer.
-Geniaaaaaal - alargó la 'a' y yo esbozé una sonrisa. Llegamos a la Universidad y antes de bajarnos, demostré inquietud - ¿qué pasa?.
-No te olvides que no dejás de ser Gonzalo Higuaín; ¿no creés que se van a enloquecer todos al verte?.
-No importa, mis ganas por conocer a tu amigo ganan a las posibilidades de morir ahí que tengo - yo reí y él bajó del auto. Mala idea. Yo también bajé. Él se acercó a mi y me extendió su mano.
-Esto es ridículo - exclamé - no necesito que me acompañes hasta el aula. No sos mi papá y además creo que soy lo suficientemente grande para manejarme por mis medios - él rió.
-Quiero marcar territorio - tomó mi mano.
-¿Marcar territorio? - arqueé una ceja. Él comenzó a caminar ignorando lo que dije. A medida que ibamos caminando, todos nos miraban con asombro. Rogaba por el hecho de que Marco no estuviera en los pasillos...pero mi suerte no me acompañó.
-¡Vicky! - exclamó con una sonrisa, pero se le borró cuando me vió de la mano de Gonzalo.
-Hola, Marco - solté a Gonzalo casi a la fuerza y besé su mejilla.
-Así que vos sos Marco - dijo Gonzalo. Lo miré con toda la furia del mundo.
-Sí, soy yo. Vaya, Gonzalo Higuaín aquí, increíble. Causas revoluciones, Vicky - rió. Gonzalo lo miró totalmente serio.
-Em....tenés que irte, ¿no, Gon? - él lo miró una vez más.
-Sí, es verdad - desvió su mirada hacia mí y me sonrió - te veo despues. Paso a buscarte.
-Puedo irme sola.
-No creo - contra atacó - vengo más tarde - me besó como si fueramos pareja y quedamos unos minutos así - chau, hermosa - me sonrió y se fue.
-Gonzalo Higuaín, no me habias dicho que salías con la estrella del Real Madrid - dijo Marco asombrado.
-No salgo con él - suspiré.
-Ah, entonces deberías sentirte afortunada de que Gonzalo te haya besado.
-Se cree mi novio, pero es un...amigo.
-Está bien - él rió. Creo que nunca pasé tanta verguenza como esa mañana. Con Marco nos dirijimos a nuestras clases y de una a otra, y otra y otra, ya saben como es. Salimos a las 13.00, estaba exhausta y tenía hambre. Gonzalo no había llegado todavía - ¿te llevo? - Marco apareció detrás mio.
-Em... - si aceptaba, Gonzalo se enojaría. Si no, Marco se ofendería, ¿qué hago?.
-Vamos, te encuentras cansada, hace calor, no creo que tu novio...digo...Gonzalo se ofenda - lo miré y le sonreí.
-Está bien - él me sonrió. Lo seguí hasta su auto y me llevó hasta casa - ¡muchas gracias, Marco! te veo esta tarde.
-Que así sea. Por nada, Vicky - sonrió.
-Hasta pronto.
-Adiós - cerré la puerta del auto y entré a mi casa. Fuí a cambiarme y cuando fui a la cocina, mi celular comenzó a vibrar.
-¿Hola?.
-¿Se puede saber adonde estás? - y sí, ¿quién mas podría haber sido?.
-Estoy en casa, me trajo Marco.
-Vale avisar, Victoria. Voy para allá - cortó. Esto se está yendo de las manos, ¿se cree mi novio o algo asi?. Pasaron 10 minutos y Gonzalo ya tocaba el timbre de mi casa, le abrí y me miró con mucha furia - ¿por qué te viniste con él? - me di vuelta y volví a la cocina. Él entró y cerró la puerta.
-Gonzalo, no te creas mi novio porque no lo sos. Podemos ser amigos, lo que quieras. Pero novio mío no sos. ¿Cómo vas a estar cuestionandome que vine con mi compañero? ¿qué derecho te dá de haberlo mirado tan mal asi como esta mañana? ¿sólo porque sos jugador del Real Madrid crees que podes pasar por encima a todos? sabelo que no.
-¿Qué te pasa?.
-¡No! ¡que te pasa a vos!. Yo me cansé, esto me colmó. No sé, agradezco que seas tan amable y que estees cerca mio y que quieras ser mi amigo, todo lindo. Ahora, no sé quien te dijo que podías actuar como actuas. Pensé que eras diferente pero parece que sos tan superficial como todos.
-Ah bueno - rió sínicamente.
-¿Qué?.
-Mirá, no fue mi intención mirarlo mal a ese chico ni tampoco controlarte, pido disculpas. No va a volver a pasar.
-Espero.
-Pero no te lo voy a regalar tan fácil.
-¿Cómo? ¿regalarme? ¿te pensás que soy tuya o algo así? no soy un objeto, Gonzalo.
-Ya lo sé pero no voy a dejar que te enamore, no antes que yo.
-Bue - reí. Él se acercó a mí y me agarró de la cintura.
-Vas a estar conmigo - me miró fijamente. Yo me solté de él.
-Tengo que comer y regresar a la Universidad.
-Vamos - se fué hasta la puerta.
-¿No sabés que es cocinar en casa? no quiero salir. Hace calor y estoy fastidiada.
-Bueno, andá a refrescarte - volvió a la cocina - yo te cocino - lo miré. Él me sonrió y yo le devolví la sonrisa.
-Sorprendeme - me alejé.
-¡Lo voy a hacer! - yo reí y me fui a tirar al sillón a mirar la televisión. Todavía no puedo creer que esto estee pasando.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Parte 8.
Ya era otro día en España, Madrid. Era Lunes. Yo empezaba la universidad y estaba muy nerviosa. Me levanté a las 7 AM. Yo entraba a las 8. Agarré mi celular, y miré la pantalla; "Buenos días :)" decía un mensaje de Gonzalo. Suspiré y decidí no contestarle. Me vestí, desayuné y me dirigí en mi auto hacia la universidad. Habían muchas personas. Me bajé nerviosa y caminé por los largos pasillos.
-Hola - escuché que me dijeron. Levanté la vista.
-Hola - respondí. Esa persona me sonrió. Era un chico alto, de pelo corto y morocho. Piel morena...lo suficiente. Ojos claros y una hermosa sonrisa - ¿eres nueva? - sí, era español.
-Sí, ¿se nota mucho? - él soltó una risa.
-Eres Victoria, ¿no?.
-¿Cómo sabés? - dije sorprendida.
-Porque estoy leyendo tu cuadernillo - me apuntó a la tapa. Decía 'Vicky :)'. Claro.
-Oh...sí.
-Me llamo Marco - extendió su mano y la estreché - mucho gusto.
-Igualmente, Marco - le sonreí y comenzamos a caminar juntos.
-¿Qué estudias?.
-Psicología - me miró sorprendido.
-¿De verdad? - asentí - ¡yo también!.
-¡Oh! - le sonreí.
-¿Qué año? - preguntó de nuevo.
-1ero - respondí.
-Yo también - rió - ven conmigo; ya he averiguado nuestros horarios. Ahora tenemos Química.
-¿Química? - sí, eso creo; empezamos a tener Química. Já.
-Sí, ven - fuimos a clase. La pasé muy bien con él, es divertido. Nos pasamos nuestros números y yo fui hacia mi casa a la salida. Dejé mi celular sobre la mesada y me fui a darme una ducha. Cuando volví, sentí que estaba vibrando. Era una llamada; contesté.
-¿Hola?.
-¿Por qué no me contestabas los mensajes ni las llamadas? - era Gonzalo.
-¿Por qué tengo que darte explicaciones?.
-No se responde una pregunta con otra pregunta - contra atacó - quiero saber de vos, nada más.
-Estaba en la universidad.
-Ah, ¿cómo te fue? ¿ya volviste?.
-Sí, recién volví. Bien, ¿y tu día? - demostré interés.
-Cansador, como siempre - suspiró.
-Yo ya me hice un amigo - traté de darle celos. Quería ver como raccionaba.
-¿Ah sí?.
-Si.
-¿Cómo se llama?.
-Marco, y es español.
-Ah...¿te gusta? - solté una carcajada.
-Lo conozco hace un día, Gonza. ¿Y que si sí?.
-No, nada, nada.
-¿Estas celoso?.
-¿La verdad? muy - me sentí satisfecha y no pude evitar sonreír - te quiero ver.
-Entre semana no puedo - él suspiró.
-Lo sé, a mi también se me complica.
-Sí...bueno, Gon. Me voy a cenar algo y a estudiar.
-Bueno, Vicky, dale. Después te llamo.
-Dale. Chau, nos vemos.
-Chau, hermosa - colgamos. ¿Hermosa? no pude evitar sentirme tan bien cuando me dijo 'hermosa'. Tuve ganas de gritarle 'VOS SOS MÁS HERMOSO!'. Ahora puedo asegurar que...sí me gusta Gonzalo.
-Hola - escuché que me dijeron. Levanté la vista.
-Hola - respondí. Esa persona me sonrió. Era un chico alto, de pelo corto y morocho. Piel morena...lo suficiente. Ojos claros y una hermosa sonrisa - ¿eres nueva? - sí, era español.
-Sí, ¿se nota mucho? - él soltó una risa.
-Eres Victoria, ¿no?.
-¿Cómo sabés? - dije sorprendida.
-Porque estoy leyendo tu cuadernillo - me apuntó a la tapa. Decía 'Vicky :)'. Claro.
-Oh...sí.
-Me llamo Marco - extendió su mano y la estreché - mucho gusto.
-Igualmente, Marco - le sonreí y comenzamos a caminar juntos.
-¿Qué estudias?.
-Psicología - me miró sorprendido.
-¿De verdad? - asentí - ¡yo también!.
-¡Oh! - le sonreí.
-¿Qué año? - preguntó de nuevo.
-1ero - respondí.
-Yo también - rió - ven conmigo; ya he averiguado nuestros horarios. Ahora tenemos Química.
-¿Química? - sí, eso creo; empezamos a tener Química. Já.
-Sí, ven - fuimos a clase. La pasé muy bien con él, es divertido. Nos pasamos nuestros números y yo fui hacia mi casa a la salida. Dejé mi celular sobre la mesada y me fui a darme una ducha. Cuando volví, sentí que estaba vibrando. Era una llamada; contesté.
-¿Hola?.
-¿Por qué no me contestabas los mensajes ni las llamadas? - era Gonzalo.
-¿Por qué tengo que darte explicaciones?.
-No se responde una pregunta con otra pregunta - contra atacó - quiero saber de vos, nada más.
-Estaba en la universidad.
-Ah, ¿cómo te fue? ¿ya volviste?.
-Sí, recién volví. Bien, ¿y tu día? - demostré interés.
-Cansador, como siempre - suspiró.
-Yo ya me hice un amigo - traté de darle celos. Quería ver como raccionaba.
-¿Ah sí?.
-Si.
-¿Cómo se llama?.
-Marco, y es español.
-Ah...¿te gusta? - solté una carcajada.
-Lo conozco hace un día, Gonza. ¿Y que si sí?.
-No, nada, nada.
-¿Estas celoso?.
-¿La verdad? muy - me sentí satisfecha y no pude evitar sonreír - te quiero ver.
-Entre semana no puedo - él suspiró.
-Lo sé, a mi también se me complica.
-Sí...bueno, Gon. Me voy a cenar algo y a estudiar.
-Bueno, Vicky, dale. Después te llamo.
-Dale. Chau, nos vemos.
-Chau, hermosa - colgamos. ¿Hermosa? no pude evitar sentirme tan bien cuando me dijo 'hermosa'. Tuve ganas de gritarle 'VOS SOS MÁS HERMOSO!'. Ahora puedo asegurar que...sí me gusta Gonzalo.
Parte 7.
Después de estar con él abrazados unos minutos, me separé rápido raccionando de lo que había pasado.
-No - volteé y me agarré la cabeza con una mano.
-¿Qué? - tomó mi brazo e hizo que volteara - ¿no qué? - y se acercó más a mí. Él sabía que yo me moría por besarlo de nuevo. Él sabía que tenia cierta debilidad por su persona.
-No hagas eso, Gonzalo - me separé de nuevo - esto esta mal.
-¿Por qué lo está?.
-Porque...no te conozco. Nos conocemos hace a penas dos días; no es suficiente para mí. No...puedo hacer esto.
-¿Qué querés saber? - se cruzó de brazos y me miró.
-No necesito saber.
-¿Entonces? me estas diciendo que "no me conoces"; bueno, preguntame, te respondo y conoceme.
-No pasa por eso - negué con la cabeza y miré para abajo.
-¿Entonces por qué pasa? ¿tenés miedo de enamorarte? - levanté mi vista.
-¿Qué?.
-Si, ¿es eso?.
-¡No! - dí unos pasos hacia atrás.
-Si, es eso - asintió con la cabeza - tenés miedo de enamorarte de mí. Tenés miedo de salir lastimada. Tenés miedo de equivocarte. Tenés miedo de...- se detuvo.
-¿De qué más, Gonzalo? Terminá.
-Tenés miedo de que te amen - finalizó.
-No tengo miedo a ninguna de las cosas que dijiste.
-Sí, tenés miedo. Mucho miedo.
-No, te equivocás.
-¿Ah sí? entonces decime como son las cosas - me mantuve en silencio y solo lo miré - Vicky, no soy lo que debés pensar de mí.
-¡Eso! demostramelo; demostrame que sos familiero, demostrame que te gusta divertirte, demostrame que conocés límites.
-¿Querés que te lo demuestre?.
-Sí.
-Bueno, vamos - se hizo a un lado.
-¿A dónde?.
-Querés que te demuestre que soy familiero ¿no? - asentí - bueno, vamos a conocer a mi familia y te lo demuestro.
-¿¡QUÉ!? - reí nerviosamente - oh no, no, no, no, no - negaba con la cabeza - ¡no voy a casarme con vos! - él soltó una carcajada.
-¿Querés casarte conmigo?.
-¡No! - él volvió a reír.
-No hace falta que te cases conmigo para conocer a mi familia.
-¿Cómo podés llevar a conocer a tu familia a una chica que conocés hace dos días?.
-Sé todo lo que necesito saber - me guiñó el ojo.
-No, si pensás que me conocés, te equivocás terriblemente.
-Lo sé, por eso dije "todo lo que necesito saber".
-No voy a conocer a tu familia, Gonzalo - finalizé.
-Como quieras. Salgamos esta noche.
-No puedo - me cruzé de brazos.
-¿Por qué?.
-Voy a la universidad. Mañana es lunes. Vos tendrás tu día libre, yo no.
-¿Mañana ya es lunes? - dijo sorprendido. Yo asentí - tengo entrenamiento.
-¿Lo vés? - dije.
-Dame tu número. Vamos a estar en contacto y vamos a hacer algo en la semana y te demuestro todas esas cosas que querés, ¿dale? - lo miré insegura pero cedí. Le dí mi número.
-No creas que después de eso, voy a casarme con vos y vamos a ser felices para siempre - él soltó una carcajada.
-No quiero eso; yo avanzo de a poco - se acercó a mi y me besó cerca de la comisura de la boca.
-Te odio, Gonzalo - él rió.
-¿Querés besarme?.
-Por favor - bufé.
-Sí, lo deseás. Dale, hacelo.
-Andá a casa, dale - lo empujé. Él tomó mi cintura y me robó un beso - ¡hey!.
-Me voy, ya tengo lo que quería, gracias. Nos vemos, Vic - me sonrió y se fué cerrando la puerta a su paso. Era increíble. Creo que está logrando lo que quería...no sé que es exactamente eso, pero estoy cayendo. ¿Enamorándome? no, no creo...¿o sí?.
-No - volteé y me agarré la cabeza con una mano.
-¿Qué? - tomó mi brazo e hizo que volteara - ¿no qué? - y se acercó más a mí. Él sabía que yo me moría por besarlo de nuevo. Él sabía que tenia cierta debilidad por su persona.
-No hagas eso, Gonzalo - me separé de nuevo - esto esta mal.
-¿Por qué lo está?.
-Porque...no te conozco. Nos conocemos hace a penas dos días; no es suficiente para mí. No...puedo hacer esto.
-¿Qué querés saber? - se cruzó de brazos y me miró.
-No necesito saber.
-¿Entonces? me estas diciendo que "no me conoces"; bueno, preguntame, te respondo y conoceme.
-No pasa por eso - negué con la cabeza y miré para abajo.
-¿Entonces por qué pasa? ¿tenés miedo de enamorarte? - levanté mi vista.
-¿Qué?.
-Si, ¿es eso?.
-¡No! - dí unos pasos hacia atrás.
-Si, es eso - asintió con la cabeza - tenés miedo de enamorarte de mí. Tenés miedo de salir lastimada. Tenés miedo de equivocarte. Tenés miedo de...- se detuvo.
-¿De qué más, Gonzalo? Terminá.
-Tenés miedo de que te amen - finalizó.
-No tengo miedo a ninguna de las cosas que dijiste.
-Sí, tenés miedo. Mucho miedo.
-No, te equivocás.
-¿Ah sí? entonces decime como son las cosas - me mantuve en silencio y solo lo miré - Vicky, no soy lo que debés pensar de mí.
-¡Eso! demostramelo; demostrame que sos familiero, demostrame que te gusta divertirte, demostrame que conocés límites.
-¿Querés que te lo demuestre?.
-Sí.
-Bueno, vamos - se hizo a un lado.
-¿A dónde?.
-Querés que te demuestre que soy familiero ¿no? - asentí - bueno, vamos a conocer a mi familia y te lo demuestro.
-¿¡QUÉ!? - reí nerviosamente - oh no, no, no, no, no - negaba con la cabeza - ¡no voy a casarme con vos! - él soltó una carcajada.
-¿Querés casarte conmigo?.
-¡No! - él volvió a reír.
-No hace falta que te cases conmigo para conocer a mi familia.
-¿Cómo podés llevar a conocer a tu familia a una chica que conocés hace dos días?.
-Sé todo lo que necesito saber - me guiñó el ojo.
-No, si pensás que me conocés, te equivocás terriblemente.
-Lo sé, por eso dije "todo lo que necesito saber".
-No voy a conocer a tu familia, Gonzalo - finalizé.
-Como quieras. Salgamos esta noche.
-No puedo - me cruzé de brazos.
-¿Por qué?.
-Voy a la universidad. Mañana es lunes. Vos tendrás tu día libre, yo no.
-¿Mañana ya es lunes? - dijo sorprendido. Yo asentí - tengo entrenamiento.
-¿Lo vés? - dije.
-Dame tu número. Vamos a estar en contacto y vamos a hacer algo en la semana y te demuestro todas esas cosas que querés, ¿dale? - lo miré insegura pero cedí. Le dí mi número.
-No creas que después de eso, voy a casarme con vos y vamos a ser felices para siempre - él soltó una carcajada.
-No quiero eso; yo avanzo de a poco - se acercó a mi y me besó cerca de la comisura de la boca.
-Te odio, Gonzalo - él rió.
-¿Querés besarme?.
-Por favor - bufé.
-Sí, lo deseás. Dale, hacelo.
-Andá a casa, dale - lo empujé. Él tomó mi cintura y me robó un beso - ¡hey!.
-Me voy, ya tengo lo que quería, gracias. Nos vemos, Vic - me sonrió y se fué cerrando la puerta a su paso. Era increíble. Creo que está logrando lo que quería...no sé que es exactamente eso, pero estoy cayendo. ¿Enamorándome? no, no creo...¿o sí?.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Parte 6.
-Bueno, tengo 20 años, estoy estudiando Psicología...primer año - él asentía - vine de Inglaterra, pero obviamente como se notará, nací en Argentina.
-Sí, eso lo supe desde el primer momento en el que me dijiste 'buenas noches' en el hotel - yo le sonreí - ah, esperá. ¿No tenes novio, no? - yo reí.
-No, no tengo.
-Ah...mejor - él me sonrió y yo le respondí.
-Quiero creer que vos no estás saliendo con quien todos te involucran.
-¿Y quien és?.
-Soledad Fandiño - dije. Él rió.
-Eso es totalmente falso - yo suspiré - para tu tranquilidad - rió.
-Y la verdad...me dá alivio saber que estas totalmente libre - reímos. El mozo nos trajo las bebidas y tomó nuestra orden.
-Enseguida - volvió a irse.
-¿Y vos? - bebí un poco de agua.
-Yo...bueno. Yo soy Gonzalo Higuaín, tengo 22 años, juego en el Real Madrid...
-Pero - le interrumpí - algo no tan obvio y que yo no sepa - él rió.
-Bueno. Tengo 3 hermanos; Nicolás, que es el mayor. Federico, que es el del medio y Lautaro que es el menor. Amo hacer lo que hago. Me gusta divertirme, salir con mis amigos, de vez en cuando desconectarme un poco de mi profesión y vivir la vida como cualquier otra persona olvidándome al menos una noche de lo que hago. Soy muy familiero; amo estar con mi familia. Ahora los extraño a morir. Voy muy poco a Argentina a visitarlos, pero al menos voy - yo reí - Mis padres; los mejores, Nancy y Jorge.
-Los mios Eduardo y Patricia - él asintió.
-Es bueno saberlo.
-Igualmente - reí. Nos trajeron nuestras órdenes y mientras comíamos, hablábamos. No sentía que estaba hablando con Gonzalo Higuaín; simplemente con Gonzalo. Él era muy divertido, me hacía reír mucho y era entretenido. Después de ahí, nos fuimos a tomar un helado. Parecíamos unos adolescentes hablando y ríendonos como un par de locos pero nunca me había sentido tan bien con alguien que no sean Joaquín y Camila, claro. Llegamos a mi casa cerca de la tarde y lo invité a pasar - esperame acá. Ya vengo - él asintió. Subí las escaleras y me puse algo más cómodo y bajé. Él miraba con detenimiento mis fotos con mi familia que tenía sobre la chimenea.
-Tenés una linda familia - me sonrió.
-Gracias - le respondí tambien sonríendole. Él salió al jardín y fuí atrás de él.
-Wow...lindo jardín - se acercó al borde de la piscina, se sacó las zapatillas y se sentó metiendo sus pies en el agua mientras yo lo observaba desde la puerta - ¡vení! no muerdo - yo reí y corrí a su lado e hice lo mismo. Los dos mirabamos hacia arriba. El sol estaba fuerte y hacía calor. De repente, sentí que me salpicaba agua en la cara. Abrí mis ojos y ví a Gonzalo ríendose de mi. Le tiré agua yo también y asi empezamos a jugar. Sin querer, él cayó a la piscina.
-¿Estás bien? - dije tentada de la risa.
-Sí, estoy bien. ¿Me ayudás? - me extendió su mano.
-Sé el viejo truco del '¿me ayudás?' y cuando te agarro la mano, me estirás y caigo con vos.
-No voy a hacer eso, encerio - dijo serio. Miré dudosamente su mano unos segundos y después la tome - creo que cambié del opinión - cuando quise soltarme él me estiró con fuerza y caí a la piscina con él mientras escuchaba sus carcajadas - ahora sí caíste - le tiré agua - ¡hey! - me tiró él también. Comenzamos a reir y a jugar como nenes chiquitos.
-¡AAAAAAAH! - comenzé a gritar.
-¿QUÉ PASA? - gritó Gonzalo desesperado.
-¡TENGO UN CALAMBRE! ¡AH, GONZALO SACAME! - me tomó en sus brazos y me sacó a la orilla.
-¿Adónde?.
-Acá, acá - le indiqué mi pierna y él comenzó a hacerme masajes.
-¿Te pasa? - preguntó mientras continuaba.
-Más o menos - él siguió - ahí, ahí - dije. Él me soltó.
-¿Te pasó?.
-Sí, gracias - le respondí.
-De nada. No vuelvas a asustarme así.
-Perdón - sonreí. Él se paró y cuando yo lo hice, me resvalé y él me sostuvo en sus brazos. Alzé mi vista y nuestros labios se estaban rozando. El deseo de querer besarlo se apoderaba de mí y no lo podía controlar. Pero no sé como, lo hice y me puse de pie - soy una inútil - negué con la cabeza.
-No importa - rió.
-Vení, entremos, te doy ropa seca - él entró detrás de mi cuando le dí una toalla y le traje un par de prendas de Joaquín que se habia olvidado - tomá - se las dí.
-Gracias, ¿adónde tenés el baño?.
-En el pasillo, al fondo a la izquierda - le indiqué.
-Gracias - se fué a cambiar y yo hice lo mismo. Salí antes que él y me senté en el living a pensar en ese momento en el que estuve a centímetros de besarlo. Pensaba en la sensación que recorría por mi cuerpo en ese instante, al tenerlo tan cerca. No diría que lo conozco a la perfección como para decir que estoy enamorada. Lo conozco hace 2 días. Sería totalmente estúpido decir una cosa así. Sali de mi tranze cuando lo ví volviendo hacia mí vestido con la ropa que le habia dado - ¿cómo estoy? - dió una vuelta completa. Yo reí.
-Me gusta, ¿y yo? - me paré e hice lo mismo que él.
-Hermosa - dijo. Sentí como un calor se apoderaba de mis mejillas. Él se fue acercando a mí hasta que quedamos muy cerca. Acarició una de mis mejillas y yo cerré los ojos cuando sentí la suavidad de su mano recorrerla. Sentí que sus dos manos tomaron con delicadeza mi rostro y fue acercando sus labios a los mios hasta encontrarlos. Me besó. Y fué uno de los besos más lindos que me dieron. Me besaba con delicadeza, como si yo fuera una pieza de porcelana que él no quería romper. Me brindaba seguridad en sus brazos. Sentí como bajó una de sus manos y me sostuvo la cintura mientras su otra mano seguía sobre mi mejilla. Yo rodeé mis brazos en su cuello, lo que lo obligó a bajar ambas manos sobre mi cintura. Cuando nos separamos, pegué mi frente contra la de él y nos sonreímos. Escondí, avergonzada, mi rostro en su pecho.
-Sí, eso lo supe desde el primer momento en el que me dijiste 'buenas noches' en el hotel - yo le sonreí - ah, esperá. ¿No tenes novio, no? - yo reí.
-No, no tengo.
-Ah...mejor - él me sonrió y yo le respondí.
-Quiero creer que vos no estás saliendo con quien todos te involucran.
-¿Y quien és?.
-Soledad Fandiño - dije. Él rió.
-Eso es totalmente falso - yo suspiré - para tu tranquilidad - rió.
-Y la verdad...me dá alivio saber que estas totalmente libre - reímos. El mozo nos trajo las bebidas y tomó nuestra orden.
-Enseguida - volvió a irse.
-¿Y vos? - bebí un poco de agua.
-Yo...bueno. Yo soy Gonzalo Higuaín, tengo 22 años, juego en el Real Madrid...
-Pero - le interrumpí - algo no tan obvio y que yo no sepa - él rió.
-Bueno. Tengo 3 hermanos; Nicolás, que es el mayor. Federico, que es el del medio y Lautaro que es el menor. Amo hacer lo que hago. Me gusta divertirme, salir con mis amigos, de vez en cuando desconectarme un poco de mi profesión y vivir la vida como cualquier otra persona olvidándome al menos una noche de lo que hago. Soy muy familiero; amo estar con mi familia. Ahora los extraño a morir. Voy muy poco a Argentina a visitarlos, pero al menos voy - yo reí - Mis padres; los mejores, Nancy y Jorge.
-Los mios Eduardo y Patricia - él asintió.
-Es bueno saberlo.
-Igualmente - reí. Nos trajeron nuestras órdenes y mientras comíamos, hablábamos. No sentía que estaba hablando con Gonzalo Higuaín; simplemente con Gonzalo. Él era muy divertido, me hacía reír mucho y era entretenido. Después de ahí, nos fuimos a tomar un helado. Parecíamos unos adolescentes hablando y ríendonos como un par de locos pero nunca me había sentido tan bien con alguien que no sean Joaquín y Camila, claro. Llegamos a mi casa cerca de la tarde y lo invité a pasar - esperame acá. Ya vengo - él asintió. Subí las escaleras y me puse algo más cómodo y bajé. Él miraba con detenimiento mis fotos con mi familia que tenía sobre la chimenea.
-Tenés una linda familia - me sonrió.
-Gracias - le respondí tambien sonríendole. Él salió al jardín y fuí atrás de él.
-Wow...lindo jardín - se acercó al borde de la piscina, se sacó las zapatillas y se sentó metiendo sus pies en el agua mientras yo lo observaba desde la puerta - ¡vení! no muerdo - yo reí y corrí a su lado e hice lo mismo. Los dos mirabamos hacia arriba. El sol estaba fuerte y hacía calor. De repente, sentí que me salpicaba agua en la cara. Abrí mis ojos y ví a Gonzalo ríendose de mi. Le tiré agua yo también y asi empezamos a jugar. Sin querer, él cayó a la piscina.
-¿Estás bien? - dije tentada de la risa.
-Sí, estoy bien. ¿Me ayudás? - me extendió su mano.
-Sé el viejo truco del '¿me ayudás?' y cuando te agarro la mano, me estirás y caigo con vos.
-No voy a hacer eso, encerio - dijo serio. Miré dudosamente su mano unos segundos y después la tome - creo que cambié del opinión - cuando quise soltarme él me estiró con fuerza y caí a la piscina con él mientras escuchaba sus carcajadas - ahora sí caíste - le tiré agua - ¡hey! - me tiró él también. Comenzamos a reir y a jugar como nenes chiquitos.
-¡AAAAAAAH! - comenzé a gritar.
-¿QUÉ PASA? - gritó Gonzalo desesperado.
-¡TENGO UN CALAMBRE! ¡AH, GONZALO SACAME! - me tomó en sus brazos y me sacó a la orilla.
-¿Adónde?.
-Acá, acá - le indiqué mi pierna y él comenzó a hacerme masajes.
-¿Te pasa? - preguntó mientras continuaba.
-Más o menos - él siguió - ahí, ahí - dije. Él me soltó.
-¿Te pasó?.
-Sí, gracias - le respondí.
-De nada. No vuelvas a asustarme así.
-Perdón - sonreí. Él se paró y cuando yo lo hice, me resvalé y él me sostuvo en sus brazos. Alzé mi vista y nuestros labios se estaban rozando. El deseo de querer besarlo se apoderaba de mí y no lo podía controlar. Pero no sé como, lo hice y me puse de pie - soy una inútil - negué con la cabeza.
-No importa - rió.
-Vení, entremos, te doy ropa seca - él entró detrás de mi cuando le dí una toalla y le traje un par de prendas de Joaquín que se habia olvidado - tomá - se las dí.
-Gracias, ¿adónde tenés el baño?.
-En el pasillo, al fondo a la izquierda - le indiqué.
-Gracias - se fué a cambiar y yo hice lo mismo. Salí antes que él y me senté en el living a pensar en ese momento en el que estuve a centímetros de besarlo. Pensaba en la sensación que recorría por mi cuerpo en ese instante, al tenerlo tan cerca. No diría que lo conozco a la perfección como para decir que estoy enamorada. Lo conozco hace 2 días. Sería totalmente estúpido decir una cosa así. Sali de mi tranze cuando lo ví volviendo hacia mí vestido con la ropa que le habia dado - ¿cómo estoy? - dió una vuelta completa. Yo reí.
-Me gusta, ¿y yo? - me paré e hice lo mismo que él.
-Hermosa - dijo. Sentí como un calor se apoderaba de mis mejillas. Él se fue acercando a mí hasta que quedamos muy cerca. Acarició una de mis mejillas y yo cerré los ojos cuando sentí la suavidad de su mano recorrerla. Sentí que sus dos manos tomaron con delicadeza mi rostro y fue acercando sus labios a los mios hasta encontrarlos. Me besó. Y fué uno de los besos más lindos que me dieron. Me besaba con delicadeza, como si yo fuera una pieza de porcelana que él no quería romper. Me brindaba seguridad en sus brazos. Sentí como bajó una de sus manos y me sostuvo la cintura mientras su otra mano seguía sobre mi mejilla. Yo rodeé mis brazos en su cuello, lo que lo obligó a bajar ambas manos sobre mi cintura. Cuando nos separamos, pegué mi frente contra la de él y nos sonreímos. Escondí, avergonzada, mi rostro en su pecho.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)