jueves, 22 de julio de 2010

Parte 1.

-¿Y si estudiás más y mirás menos la lluvia? - dijo mi madre interrumpiendo mis pensamientos. Estábamos en Inglaterra; llovía mucho. Extrañaba mi país.
-Perdón, no puedo evitarlo - dije desviando mi vista de la ventana y concentrándola en los libros.
-Tenés finales, Victoria. Es crucial; tomátelo encerio.
-Lo hago, mamá, lo hago - suspiré. Ella acarició mi mejilla y salió de mi habitación cerrando la puerta lentamente. Cursaba 5to año; se venía la universidad y necesitaba estar preparada. Tenía que aprobar Biología al día siguiente y ya estaría prácticamente en la universidad. No quería estudiar en Inglaterra; quería irme a estudiar a España y vivir allí. No se lo dije a mis padres aún. Era una decisión que todavia la estaba analizando. Pero ese día, mientras esa idea pasaba una y otra y otra y otra vez por mi cabeza mientras veía la lluvia caer...me decidí. Entonces, bajé las escaleras al encuentro de mi madre. - ¿Mamá?.
-¿Si, hija? - escuché su voz desde el living; me fuí hacia ella.
-¿Cuándo vuelve papá? - mi padre viajaba por todo el mundo. Era abogado y muy conocido; lo solicitaban en todas partes. En ese momento estaba en Argentina; el país en donde yo había nacido y el que no visitaba desde hace años.
-Creo que mañana, Vicky. ¿Por qué?.
-Porque necesito hablar con ustedes dos...sobre la universidad - ella se acomodó en el sofá y palmeó un lugar a su lado. Fui a sentarme con nerviosismo.
-Adelantame algo - me sonrió.
-Bueno... - suspiré - quiero ir a estudiar a España y vivir ahí. - Ella me miró sorprendida.
-¿España? - asentí - hmm...
-¿Qué? - levanté una ceja.
-Nada, nada.
-Bueno - dije desconfiada - la cuestión es que ya averigué un par de universidades. No son tan caras y la formación es bastante buena.
-Me alegro. ¿Qué pensás estudiar?.
-No lo sé...Psicología me gustaría - ella simplemente me sonrió.
-Si es lo que querés y confiás en que podés lograrlo...yo estoy de acuerdo - me abrazó. Me sentí tranquila y cómoda.
-Gracias por apoyarme, mamá. Es muy importante para mí que lo hagas.
-Sabés que te voy a apoyar siempre. Te amo, hija.
-Yo también, má - la abrazé más fuerte. Ahora me siento más apoyada y...sí, creo que voy a poder lograr lo que quiero.

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